El día en que mi madre me llamó desde el más allá

Hoy me gustaría contarte el día en que mi madre me llamó desde el más allá. Es algo que me pasó hace más de una década y que aún no he conseguido olvidar. Estoy convencido de que si te gustan las historias de cuarto milenio, esta te va a encantar.

Antecedentes

No puedo empezar mi historia sin antes ponerte en antecedentes. A mediados de 2001 vivía solo en un piso en Barcelona. Me pasaba la mayor parte del tiempo sin salir debido a que una depresión me impedía hacer demasiadas cosas. Se podría decir que lo único que quería era olvidar.

Mi madre había muerto unos meses antes por culpa del cáncer. Aunque fuera algo esperado, me dejó bastante tocado Mis amigos siempre intentaban animarme, por lo que nunca me sentí solo del todo. Una mañana fui a desayunar con mi padre a un bar de la calle Balmes. Estuve con él hasta las 12 y  luego decidí volver a mi casa.

telefono más allá

Una llamada desde el más allá

Al llegar a mi casa continúe con mi rutina diaria y empecé a liarme un porro. Me lo encendí con el encendedor rojo del Apolo mientras buscaba como loco el juego Tony Hawk’s Pro Skater 3 de la PS1. Una llamada interrumpió mi búsqueda. No podría haber acertado quién me esperaba al otro lado del hilo telefónico ni haciendo trampas.

Levanté el auricular y contesté. Era mi madre. Sí, mi madre muerta. Me llamaba por mi nombre mientras yo intentaba preguntarle dónde estaba. Ella no me contestaba y solo me decía que todo estaba bien y que no me preocupara por nada. Me lo dijo hasta cinco veces ante mi flagrante incapacidad de aceptar su extraña respuesta. No conseguí que me dijera dónde estaba. Eso sí, me repitió su mensaje un par de veces más antes de colgar.

La investigación posterior

Tras la llamada me quedé fatal. Apenas había fumado una calada, por lo que no pensé que pudiera ser un mal viaje. Era demasiado real. También es verdad que las personas somos capaces de ver cosas que no están pasando. Ante tal panorama hice lo único que podía hacer, empezar a investigar.

A principios de siglo no todos los hogares tenían internet y lo que ofrecía la red no se parecía en nada a lo que puedes ver hoy en día. Por suerte en la calle Príncipe de Asturias había un cibercafé enorme. Pregunté en todos los foros que existían, pero no hubo consenso sobre lo que había pasado. Mi gozo en un pozo, si lo llego a saber no me muevo de casa.

cibercafe más allá

Mi tarde con Arnau

Volví a casa igual de confuso que antes, pero cabreado por haber perdido el tiempo en el ciber. Me comí la pizza sobrante de la noche anterior y después llamaron a la puerta. Por un momento me cagué de miedo ante la posibilidad de que fuera mi madre. Era mi amigo Arnau. En seguida se dio cuenta de que yo estaba más nervioso de lo habitual.

Le conté lo que había pasado y entre los dos pudimos llegar a una conclusión. Me lo había inventado todo. La llamada y la conversación que tuve con mi madre habían sido creadas por mi imaginación. Tal vez por la marihuana o quizá por mi situación de depresión. Da igual, la realidad es que me quedé tranquilo y no volví a darle vueltas. Me asustaba pensar en cualquier otra posibilidad.

cuarto milenio

El programa de Cuarto milenio

Pasaron los años y la vida dió mil vueltas. Un día de abril de 2014 quedé para tomar algo con mi amiga Zahara. Ella estaba de visita en Barcelona y nos apetecía quedar un rato. La conversación transcurría por los cauces habituales hasta que empezó a contarme una historia que había visto en cuarto milenio. Puedes ver esa historia en el programa de Cuarto milenio sobre la llamada. Se me cambió la cara al instante.

Ella se dio cuenta y dejó de contarme su historia para preguntarme qué me pasaba. La respuesta la dejó alucinada porque su historia de Cuarto milenio era exactamente igual a la mía. Se quedó blanca. Le conté los detalles de mi experiencia y no podía creérselo. Dejamos el tema porque nos estaba dando mal rollo. Luego cada uno se fue por su camino y nunca hemos vuelto a hablar del asunto.

¿Qué paso en realidad?

Es difícil saber qué paso en realidad. La verdad es que todo es posible. Tal vez me inventé la llamada o quizás se trate de algo que pasa más de lo que yo pensaba. Mi pensamiento racional me obligaba a creer en la teoría más lógica. Incluso he llegado a echarle la culpa a lo que me fumé.

Lo que me contó mi amiga me hizo reflexionar mucho. Da un poco igual si era mi madre o no. A efectos prácticos lo fue. La voz era la de mi madre y lo que decía me sonaba a ella. Sigo pensando que me lo inventé, pero tal vez fue mamá. Lo que si puedo asegurarte es que no volvió a llamarme más.

Conclusiones

No tengo grandes conclusiones, así que espero que alguien consiga dar respuesta a lo que pasó aquel día. Todas las opciones que comenté con la gente de los foros siguen siendo válidas. Puede que fuera mi imaginación o puede que fuera lo que me fumé. También pudo ser real. La verdad cuántica nos cuenta que posiblemente cada probabilidad tenga su propio universo, solo necesito saber cuál es el mío para acertar la respuesta.

¿Te ha pasado algo parecido alguna vez? ¿Puedes poner algo de luz a mi larga duda? Te invito a dejar un comentario o si lo prefieres puedes enviar un mensaje y estaré encantado de leerlo.

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